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31ª Feria Internacional del Libro de Santiago

El 10 de noviembre pasado, un día casi tan caluroso como el día que fuimos al Mercado Central, fuimos a uno de los últimos días de la 31ª Feria Internacional del Libro de Santiago (que terminó antes de ayer, 13 de noviembre). Esto, como todos los años, fue en la Estación Mapocho, donde, por poco más de dos semanas, se pudo ir a ver miles de libros y eventos relacionados con la cultura pagada con muy altos impuestos.

Ajustamos nuestras agendas hasta sincronizarlas lo suficiente para hacer un recorrido por todo el lugar y alcanzar a ir a lo del Día de la Usabilidad. Alcanzamos a ver de todo, como para reírse y pocas veces como para exclamar: “pucha oh, me falta plata pa’ comprar esta cosa”. Yo creo que lo que más me tincó fue un libro que conectaba muchas etnias precolombinas con entes extraterrestres; aunque ya ni leo libros, se veía interesante eso (y estaba a diez lucas que no es taaaaan terrible, creo yo).

Bueno, dentro de la feria, que este año tenía de invitado especial a Bolivia, también se podían ver puestos de otros países. Por lo menos nosotros vimos a los representantes de Marruecos, Portugal y España. Asumo que habían más, pero no los vi.

Destacados

Dentro de lo más entrete de lo visto está una máquina que escaneaba página a página libros gigantes. Después de esa, no queda más que tirarse a lo digital, ¿no? Porque, ¿morirán los libros? Algunos dicen que nunca morirán. Otros dicen eso de que los de papel van a morir, sólo para pasar a su equivalente digital.

Bueno, mejor ver unas fotos de la maquinita curiosa:

Otra cosa interesante era un puesto donde podías escribir en un post-it para recomendar un libro o inventar una palabra. El equipo de Perro Gordo en un esfuerzo sobrehumano, se las ingenió para crear una palabra, así queeee… ¡fotos!

 La Colección de conchitas de Pablo Neruda

Esto tampoco estaba dentro de lo que esperábamos ver, pero también debe ser mencionado, porque vimos colores y formas que en serio nos sorprendieron.

El Laboratorio de Conservación y Restauración de la Universidad de Chile mostró la colección que Pablo Neruda les donó. A su vez, la colección llegó a manos de Neruda, según entendimos, como parte de los regalos que él recibía de personas que viajaban harto.

Las más sorprendentes eran de lugares tan remotos como Filipinas o Japón.

 Galería del paseo

Podría seguir diciendo cosas de lo visto, pero mejor pongo fotos, porque de esas siempre hay hartas:



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