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Bestiario del transporte público

Como equipo perrogordiano acordamos tocar este tema debido a la incidencia que este posee en el ser humano y su diario vivir: el transporte público, incluso como factor de importancia para definir de qué forma se llevarán a cabo las tareas estipuladas para cada jornada. La creación de un bestiario del transporte público obedece a la necesidad de categorizar, clasificar y jerarquizar a la gente para propósitos de un análisis más acabado y serio.

Resulta que andar en los buses del Transantiago, en el metro de Santiago o Valparaíso es una oportunidad para ver muchas de estas personas y las demás de la lista confeccionada esta vez.

Es por esto que no pudimos dejar pasar la oportunidad de hablar de este tema tan relevante y dejar en claro que cada persona al entrar en este sistema adopta un rol que está previamente clasificado por nosotros. Verán:

La señora alolada vivaracha

Espécimen de edad adulta, generalmente de sexo femenino, dueña de cabellos largos y platinados. Podríamos atribuir estas características a una persona cuya edad es más innombrable que Voldemort o Sauron, características que por arte de magia desaparecen a la hora de subirse a una micro. Es ahí donde comienza a arrugársele la cara y su lomo tiende a encorvarse. Una criatura capaz de cambiar físicamente para cumplir con las necesidades de supervivencia de la fauna transportística.

Lo clasificamos entre los entes más pasivos de la lista, ya que su actuación sólo es parte del mecanismo de defensa que aplica el espécimen para conseguir el preciado asentadero.

Como parte de su interpretación, lo más agresivo que encontraremos será una mirada que, dentro de su cabeza, lo más probable es que guarde mucho rencor y traumas del pasado.

¿Quién le habrá quitado el asiento de la entereza a su existencia?

 

Nalgas de plomo

Sub-especie del homo-sapiens cuyo único objetivo al utilizar algún medio de transporte público, después de apresar asiento, es el de no perderlo por ningún motivo hasta llegar finalmente hasta su destino -y sin desperdiciar una milésima de segundo- utilizando una serie de tácticas que se adoptan de generaciones en generaciones. Variando desde las más conocidas: hacerse el dormido o simular un inmenso interés en el paisaje detrás de la ventana, hasta técnicas más evolucionadas y maquinadas, como hacer una guía de ejercicios, una llamada telefónica aparentemente decisiva o fingir dolor, cansancio o rudeza.
Este es un ejemplar cuya raza ha ido aumentando vertiginosamente estos últimos años, al punto de estar pronto a la sobrepoblación y por ende caza. Debido a eso se espera la aprobación de un proyecto de ley que autorice su caza.

Los amantes

Criaturas poseedoras de un alto libido. Varias teorías postulan que debido a esto, podrían ser familiares del canis lupus familiaris, pero aún no se ha comprobado dentro de la línea genética.
Los amantes se reconocen por dos principales características: si se ve un macho y una hembra juntos, probablemente estén osculándose.  Acto que, lamentablemente, tiene una mala connotación en un país poseedor de una alta moral y moteles tan caros.

Los escolares

Una de las capas jóvenes de la sociedad que cuentan con gran cantidad de privilegios al ser comparados con los que pagamos tarifa de adulto en casi todos los casos. Cuando se suben en grupo generan caos en lo que pudo haber sido un viaje tranquilo, es peor cuando . En este caso, como en pocos, no existe diferencia en comportamiento al comparar la clase social de proveniencia. El alboroto es regla general y transversal.

Los buitres

Al parecer su día siempre ha sido terrible y probablemente cargaron más de cincuenta sacos de papas durante la jornada laboral, de ahí debe provenir el objetivo de conseguir cualquier asiento lo antes posible. Mientras se bambolean en el trayecto de la micro, observan con atención a su alrededor para ser los más ágiles en caso de que el viaje de uno de los pasajeros llegue a su fin. El asiento es la aspiración máxima para este tipo de pasajero. Quizás cómo se lo imaginan mientras no lo tienen…

Los enfermos efímeros

Otro caso muy generalizado que debería cubrir el AUGE. Estas son personas que son capaces de fingir enfermedad para mantener o conseguir un asiento. Es que los asientos en nuestro país son un bien muy preciado. Se parecen bastante al nalgas de plomo descrito más arriba.

Las señoras alteradas

Como su día ha sido tan terrible y devastador, el asiento es algo que debería habérseles garantizado en la Constitución de la República y no dárselo debería estar penado con la horca en la plaza más cercana. Incluso después de haber conseguido asiento reclaman, lo ideal es que todos los pasajeros escuchen sus conclusiones sobre el respeto y los deberes de la sociedad hacia ellas.

Los contorsionistas

Decirles que sólo los asientos son los lugares designados para apoyar las posaderas parece algo extraño. Su espíritu salvaje lo hará arriesgar su integridad sólo para viajar un poco más cómodo en un lugar que no fue optimizado para esto. Quizás sean la evolución en la adaptación forzada de la sobrepoblación imperante.

En algún punto, al resto de los pasajeros la forma que estos individuos usan para viajar nos puede parecer ridícula, sin embargo, lo más probable es que nosotros seamos los ridículos al no usar los espacios con tanta astucia.

Los viejos valientes

Criaturas bondadosas que no quieren molestar a nadie con su existencia. Pensar en tomar el asiento de alguien sólo por ser mayor es algo impensable. -No, mijito, no se preocupe, si me bajo en dos cuadras- es la promesa de un alma rebosante de luz; aunque muchas veces se aleje de la realidad.

Pocos de estos veteranos osados accederán a tomar el asiento que se les ofrece con respeto por parte de alguien menor. Dentro de las posibles razones para esto está que quizás ya han probado muchos asientos diferentes en su vida y simplemente se aburrieron de ir sentados. Tal vez intenten enseñar que el bamboleo clásico de la metrópolis en movimiento es lo que mantiene la chispa interior brillando con el fulgor adecuado.

Los floreritos

Su vida debe ser tema interesante para el resto de los pasajeros, ya que se dedican a compartirla en voz alta con algún acompañante o con la persona que esté al otro lado de su teléfono. Sus hazañas y trofeos son tema digno de ser comunicado a desconocidos de todas las procedencias presentes.

Los tecnológicos

Comparten las ganas de tener la atención de desconocidos mostrando sus últimas adquisiciones o gadgets. Probablemente las etapas de Angry Birds sean tan difíciles que merezcan más de dos ojos en el producto Apple de última generación.

Los mentirosos

Al parecer la distancia para estos individuos es relativa, ya que al ser increpados o consultados por la cantidad de tiempo o kilómetros que le faltan para llegar a su destino, siempre responden con lo que quizás esté varios cientos de metros más adelante. El resto de las bestias del microbús pueden mirarlo con cara de reprenda, pero a él no le importa.

Los alborotadores

Esta clase abarca a diversos grupos de orígenes disímiles. Algunos ejemplos son: los hinchas de fútbol, jóvenes que van rumbo a sus actividades recreativas nocturnas, acalorados fans que van camino a ver a sus artistas en concierto. Cada uno de estos grupos llama la atención, ya sea consciente o inconscientemente, con recepción negativa por parte del resto de los pasajeros.

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¿Cuál cdees que edez tú?

Es importante que te identifiques para poder ser clasificado. Todos somos números~



3 Comentarios

  1. MonoEstéreo escribió:

    Hola, mi nombre es El Lukas y soy un viejo valiente, pero ni tan viejo todavía. O a lo mejor sí.
    No me gusta andar sentao porque siempre voy “ahí no más”, y si se sienta una viejita con bolsas al lado mio, o un nalgas de plomo, o una señora alolada vivarasha, después tengo que molestarlos pa bajarme: MUCHOS PROBLEMAS.
    Además, ese respaldo acolchado y con cinturón de seguridad para las sillas de rueda es súper cómodo. Denle una oportunidá.
    http://twitpic.com/7pnkqm

    • Constance Clarke escribió:

      ¿Te pones el cinturón de seguridad cuando viajas parado en esa parte? Si me he ido en esa partecita, aunque hay unas micros que no traen de eso. Deberías haberte sacado foto con el cinturón ese y parao.
      Y me caen mal los sujetadores que son como de género porque duelen las manos, prefiero esos de plástico con publicidad dentro.

    • Héctor escribió:

      Ese respaldo es lo mejor. Yo siempre trato de dejarlo para mí cuando me subo a la D-18 <3

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