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Mercado Central de Santiago

Aunque es un lugar al que no recomendaría ir cuando hace tanto calor, estando dentro el ambiente no es tan sofocante. Como alguien que no proviene de Santiago desde siempre, me despertaba curiosidad lo que pude ver en la tele sobre el Mercado Central de Santiago, especialmente lo referente a mariscos. Típico que uno ha visto en la tele, por alguna razón, imágenes del Mercado Central, este edificio gigante de fierro que fue fundido en Escocia y traído a Chile para terminar su construcción en 1872, después de 3 años desde el inicio de la obra. Actualmente es un lugar reconocido por lo culinario, visitado por turistas nacionales e internacionales, por lo que lo tradicional e icónico está presente en el lugar por donde se mire.

Experiencia de la visita

Después de bajarnos del recorrido cultural del Transantiago, llegar al interior del edificio para mí fue más una forma de ocultarse del calor, porque pucha que hacía calor ese día. Es un área con mucha gente: comercio, familias de compras y quizás qué más. Después, recordando la charla de Guy Kawasaki en Conecta 2010, sobre cómo tenían ahí los productos marinos, me interesó ir a ver qué tanto de destacado o particular podría tener como para ser nombrado como lo escuché. Al menos esa fue la intención. Bueno, lo pintoresco se retrata mejor en las fotos (que están más abajito en el post).

Luego, buscamos donde ir a comer  y, ya que la especialidad gastronómica por ahí es la preparación de los productos del mar, entramos a un lugar llamado Donde Blanca, donde apenas habían mesas desocupadas, cosa que se mantuvo mientras estuvimos ahí: mesa que se desocupaba, ya había alguien esperando. Hay que asumir que es buena seña.

Fotos de lo comido

Lo desagradable

Definitivamente, los tipos que te persiguen ofreciéndote almuerzos que ni siquiera son de los más baratos para la oferta del lugar completo son lo más desagradable de la visita. Ya, está bien que sea rica la comida y que uno tenga hambre mientras camina, pero son crueles haciéndote salivar más de lo necesario. Vale la pena darse una vuelta revisando el cartel de los precios, comparar y blablablá; aunque barato no sale, por lo menos para mis parámetros.

Dentro de las cosas que uno de estos tipos dijeron mientras pasábamos:

Nosotros no usamos mariscos de tarro, como esos otros.

Feo po’.

Algunas fotos de ese día

Cómo llegar al Mercado Central de Santiago

Lo más obvio es tomar el metro y bajarse en la estación Puente Cal y Canto, ahí la cosa es salir y ver el Mercado, cruzas y entras.

Ahora, si me preguntan a mí, yo recomendaría que tomasen la micro del Recorrido Cultural del Transantiago, porque es más bonita, ahí queda rebotando, porsiaca.

En el mapa

Ver Mercado Central de Santiago en un mapa ampliado