Haz clic aquí:

Reinauguraciones: Ascensores Polanco y San Agustín de Valparaíso.

¿Por qué la importancia de los ascensores?

En Valparaíso existieron alrededor de 30 ascensores, muchos de ellos desaparecidos en la actualidad, sin ir más lejos sólo restan la mitad y no todos en buenas condiciones, de algunos sólo quedan los rieles por donde subían o sus estaciones. La importancia de los ascensores de Valparaíso radica en que son un sistema de transporte único en nuestro país y en el mundo. Si bien en otros países también los hay, no existen como acá, en que su instalación fue el resultado de la necesidad por conectar la ‘ciudad baja’ con la ‘ciudad sobre los cerros’. No por nada hubo 30, y considerando que Valparaíso tiene 42 cerros, no es un número menor. Otro dato importante es que Valparaíso está dentro de las primeras 10 ciudades en el mundo en ocupar este tipo de tecnología, que nació a finales del siglo XIX en medio de la revolución industrial. Los ascensores dan vida a barrios completos, son puntos de encuentro, hitos, monumentos históricos, referentes a nivel mundial, y por sobre todo vestigios, unos vivos y otros muertos, de la forma en que se habita esta ciudad. Por eso es tan importante ir poco a poco recuperando estas ‘maquinas del tiempo’, ya que más allá de recuperar un ‘edificio’ y sus carros, se recupera parte de la identidad de Valparaíso, un poco decaída hace ya más de una década por la llegada de los servicios de colectivos y el poco criterioso numero de recorridos de micros que fueron dejando atrás la utilidad y magia del ascensor.

 Hace un par de semanas reinauguraron el Ascensor Polanco y el Ascensor San Agustín, el primero cerrado hace unos meses y el último hace 6 años. Primero puntualizar que en el caso de la mayoría de los ascensores de Valparaíso, a excepción del Polanco, el término real no es Ascensor, sino Funicular. Mientras el Ascensor trabaja verticalmente, el funicular lo hace en una pendiente, pero se les denomina así por que a a la llegada de esta tecnología a Chile, no existía aún el témino ‘funicular’ en español y se le denominó genéricamente ‘Ascensor’.

Ascensor San Agustín.

 

               Inaugurado el año 1913, su fin era conectar el Plan con el lado del cerro que da a la quebrada del Cerro Cordillera (La parte del Cerro que da al mar está conectada con el Ascensor Cordillera, hoy cerrado). El Ascensor San Agustín es de corto trayecto y de pendiente muy alta, hoy luce ‘nuevo’ ya que la mayor parte de sus antiguos elementos fueron cambiados y otros pocos restaurados. En los años que estuvo cerrado, que fueron 6, fue víctima de saqueos y robos. Tiene un interesante juego de luces que lo adornan y embellecen. Desde su ventana se puede apreciar la Quebrada de San Agustín, por donde hoy pasa la Calle Tomás Ramos, y de frente el Cerro Concepción con sus grandes casonas. Sin embargo, y a modo de cara y sello, el ascensor que abordamos nos lleva a uno de los cerros más pobres de la ciudad, por tanto no es tan turístico. A pesar de esto es una buena experiencia recorrer las callejuelas del Cordillera, pero siempre con precaución. Bajando del ascensor en su estación superior se puede acceder a la histórica Calle Castillo, ex camino a Santiago, recientemente restaurada, también se puede llegar a Plaza Echaurren, el Museo Lord Cochrane y el Ascensor Cordillera. (Más fotos en Megusta Valparaíso)

Ascensor Polanco.

En tanto el Ascensor Polanco data del año 1916. Este, para quienes vienen a Valparaíso, debiese ser una parada obligada ya que es un ascensor de caracterizticas únicas, me atrevería a decir en el mundo. Aquí es aplicable la diferenciación entre Ascensor y Funicular del inicio de la nota, este es el único vertical que queda, se dice eran 3 (Hospital, Portales y Polanco). Se accede a él por la entrada de calle Almirante Simpson, a través de un largo túnel de piedra de alrededor de 150 metros (poco más de una cuadra), por sus paredes baja agua, generando un sonido que se hace parte del trayecto hasta el final, donde, hasta antes de la ultima restauración existía una gran posa que regulaba el paso del agua, el ascensor se encuentra al lado de esta posa. Lamentablemente en esta última intervención se decidió cambiar el ascensor antiguo por uno nuevo, y cuando digo ‘nuevo’ es en el sentido más obvio de la palabra. Se instaló uno tipo ‘oficina’, con luz de oficina, pitito de oficina e incluso numeración, nada que ver al antiguo que, si bien, era mucho más arcaico, no se sentía como un  ascensor de edificio de oficinas del Centro de Viña del Mar, ya que poseía unas rendijas que dejaban pasar la luz y el ruido del ascenso, además de ventanas para poder ver la piedra del subsuelo del cerro mientras se ascendía (En este vídeo se puede apreciar mejor lo relatado). Al subir hay dos estaciones, es el único en Valparaíso con estas modalidad. La primera da a Calle Almirante Simpson con Valderrama, y la segunda estación y final es la torre-mirador, que está conectada al resto del cerro por una larga pasarela desde donde se tiene una de las mejores vistas de Valparaíso. (Más fotos en Megusta Valparaíso).

El valor tanto de subida como bajada en ambos ascensores es de $100 pesos. Se espera que tras la compra de los ascensores privados de Valparaíso se recuperen los otros 10 que aún sobreviven al paso del tiempo.



Deja un comentario

Connect with Facebook