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Vitamin Service

Me vi casi obligada a redactar algo acerca de este lugar, debido al absurdo auge que se le ha ido otorgando a cadenas internacionales de café, helados y pasteles, cuyos clientes parecen estar de acuerdo con pagar casi cuatro mil pesos por un café de máquina que viene en vaso de cartón. Lo encuentro absolutamente absurdo, siendo que desde mucho antes, en Chile ya existían lugares de calidad y grato ambiente para ir a tomarse un café con quien estimes conveniente (el Café Riquet, el Vitamin, el Hisperia, Samoiedo y hasta el Marco Polo, todos de la V región).

Si has ido a Valparaíso y no conoces el Vitamin, es porque no has ido a Valparaíso y mientes. Así es como veo al salón de té Vitamin Service, local ubicado a comienzos de la Avenida Pedro Montt yendo desde la Plaza Victoria, cuya engañadora fachada que puede pasar fácilmente desapercibida no le hace mucha propaganda si eres un foráneo. Pero para mí es un lugar que desde chica me llevaban a almuerzos familiares interminables en donde la mejor parte era el postre.

Por eso abro la invitación a visitar uno de los pocos locales comerciales de a mediados del siglo pasado que no han muerto en Valparaíso (como pasó con el Café Riquet).

En 1959, años donde aún quedaban viviendo muchos inmigrantes provenientes de países mercantiles, el yugoslavo Carlos Priskman, creó el salón de té Vitamin Service para atender a comensales de las más variadas procedencias, siendo testigo de tantas anécdotas y celebraciones que el puerto ha albergado a través de todos estos años.

Debido a la reaparición y éxito del concepto salón de té , el viejo Vitamin se reinventó y sacó a la luz su cadena de locales abriendo nuevos salones de té en Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana. Claro que estos últimos carecen del espíritu tradicional y único que posee el Vitamín del puerto. Aunque sí, las recetas y productos son las mismas, podríamos decir.

El café cuenta con varios servicios, ya sea desayunos con vitaminas, tortas o pasteles, sándwiches y galletas entre otros. También almuerzos, onces y lo mejor de todo: sus helados.
No hay heladería que le gane al Vitamin en este aspecto, no me digan por qué, pero si vieran la cantidad de opciones que el local ofrece de helados, se vuelven locos.
Menos futurista y mucho más barato que el Bravíssimo, este lugar te hace sentir que es tu abuelita quien preparó aquella copa de café helado, sacada especialmente de su vitrina de copas para visitas. Y no de un plato de metal con flores estampadas, parecido a un choquero.

Uno de los productos que no se puede dejar pasar del Vitamin Service -creo que ahora acortaron el nombre y se limitan a “Vitamin”, ya que corto, pega más- es el Submarino: un helado de 3 helados a elección, más un trozo de torta a elección junto con crema chantilly y barquillos para simular los periscopios con el toque final de una sombrillita de cóctel que, en realidad no sé por qué se la pusieron. Tal vez para darle clase a un helado re-chancho, tan 90’s.

No sé si le esté dando color y le esté chupando mucho las medias al lugar, pero donde se se generan lindos recuerdos, es difícil encontrar algo negativo.

 



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